Para ellos, ser acogidos, abrazados, besados, acariciados y queridos es tan importante como ser cuidados y enseñados mientras se divierten y aprenden a ser felices, todo forma parte de un continuo indivisible. Por suerte, eso es fácil en una escuela pequeña como la nuestra, donde lo difícil sería no encariñarse con ellos.
Cada año, uno tras otro, nos da mucha pena cuando se van al cole de mayores, porque les queremos y aún les vemos muy pequeños y nos gustaría que siguieran con nosotras, pero también comprendemos que tienen que aprender a volar solos para explorar una nueva etapa.